FERNANDO ESCOBAR PÁEZ
Menciona a:
Javier Cevallos
Ernesto Carrión
Javier Lara
Andrés Villalba
Edwin Madrid
Luis Carlos Mussó
César Eduardo Carrión
Quito, 1982. Poeta y narrador. Estudiante de psicología, medicina y comunicación social (fue expulsado de las dos primeras carreras), ha publicado el poemario "Los Ganadores y Yo" (Machete Rabioso Editores, 2006) Textos suyos constan en varias antologías de poesía dentro y fuera del país. En la actualidad se halla trabajando un libro de microrelatos y prosa poética cuyo nombre tentativo es "MISS O'GINIA". Editor y redactor de la página pornográfica http://proyectojohnson.blogspot.com
POÉTICA
Empecé a escribir porque la literatura me da la posibilidad de ser infinitamente desagradable ante un número indeterminado de potenciales lectores. El acto de escribir asumido como un mecanismo de venganza contra un mundo en el que no encajo ni quiero encajar, pero en el que tengo que permanecer hasta que cumpla los 33 años, momento en el que seré asesinado por la chusma, igual que ese carpintero judío, solo que con menos pelo y más alcohol.
POEMAS
YO SOY LA REINA DE INGLATERRA
Cuentan que La Reina Victoria de Inglaterra desvirgó su estilete forrado con piel de marta cibelina por un diplomático expulsado de un páramo yerto. Los historiadores también apuntan que dicho funcionario fue montado en un burro al revés y exhibido por la Plaza Murillo para deleite de los campesinos, quienes le obligaron a ingerir un cántaro de salitre congelado.
La Reina descarga su mustélida arma sobre el mundo que creía conocer, planisferio de serpiente marina y diamante, con la certeza de que El Imperio Donde Nunca Se Pone El Sol ha sido arruinado por la crueldad andina. La Soberana murmura No longer exists, You no longer exists bitch, Bolivia no longer exists. Bitch.
Trafalgar Square, La Hora Del Té, los cilicios y hasta sus impolutas bragas le recuerdan la impotencia de su fuerza naval –otrora gloria de La Corona- frente a ese país miserable, que no debería llamarse Bolivia, sino llevar Tú Nombre, pues las dos son desiertos gélidos y receptáculo de seres grotescos.
Por eso comprendo la irrisoria venganza de Su Alteza: Nada más atroz que territorios y rostros que no conocen el mar.
EL DESAFÍO DE LA BESTIA
Apreciemos sin vértigo, la extensión de mi inocencia.
-JEAN ARTHUR RIMBAUD-
Maniquí sagrado que colecciona condones pero que de noche viene a retozar en mis ruinas, ¡en tus escamas conocí la abyección!, por eso transmutaré Tu Nombre –antaño sacro- en vomitorium de esta pústula volcánica que fue mi piel.
Con la bendición de El Perro desperdicié semen sobre la tundra que llevas atada en el rostro, pero Hoy, Una Bestia Más Sabia proclama: ¡No Más! ¡Cose con tinta sus agujeros! ¡Deja que Otro se anule entre sus senos tísicos! …BUSCA EL MAR. Solo en la vastedad podrás limpiar La Marca!
Acepto el desafío de La Bestia
y desnudo como una piedra
te dejo morir.
LA PLAGA
Sólo hay un heroísmo
entre las rocas, y es el odio
es el odio lo único
que me une a ti
mi amor ha muerto y un gato
espía su muerte, espía su nada.
-LEOPOLDO MARÍA PANERO-
Si viviéramos en un país decente –como Bangladesh o Nigeria-, lanzaría ácido en tu rostro y luego te vestiría con piedras. Pero como Aquí existe un concepto llamado “violencia de género”, tendré que conformarme con clausurar tus agujeros mediante el uso de parásitos.
Encontré una chica de bellas pústulas en la boca, la cual –para mi dicha- también es dueña de una manada de ladillas. Cariñosamente me cedió los ejemplares más virulentos de su ejército púbico.
Cada ladilla fue nombrada por las noches que pasamos juntos. Así, la más melancólica se llama miércoles afuera de un bar sin ti. La más coqueta es la Zhumir en tu boca. La más fría lleva Tu Nombre.
No he vuelto a fornicar con nadie, pues te pertenecen y las engordo para regalártelas envueltas en mi sexo muerto. Llegarán A Ti, aunque jamás vuelva a tocarte, aunque tenga que follarme a todos tus novios, Llegarán A Tí.
Sé que tu vagina es un canal ártico donde ningún parásito puede sobrevivir. Solo Yo -animal aclimatado a lo boreal que te habita- puedo alimentarme del hielo. Solo Yo, poseedor del prestigio que una enfermedad venérea suave otorga.
Pero primero debo sangrarte. Nada te salvará de la plaga que tengo entre las piernas.
ALEJÁNDOSE
Tu inocencia es como un cuchillo delante de mi rostro.
-ANTONIO GAMONEDA-
Trataste de evitar que Te Arruine La Anoche, pero al final ¡en el meadero te recogí!. Como el vapor de la orina ajena se pega en la ropa, tus escusas se prenden de mi vida.
-No sabes lo que me han hecho los hombres –dices.
-Ya No Soy Hombre –fumo.
-Estás enfermo…creo que me vas a pegar –no me miras.
-Ya me lo dijeron –te odio como el elefante odia a sus colmillos: morbosamente.
Es tarde. Tus amigos y mi pusher se preocupan por nuestra ausencia. No hubo despedida. Sólo un beso contra el plumaje que me has vuelto a negar y el inodoro anegado como el final que nos merecíamos.
lunes 6 de julio de 2009
miércoles 1 de julio de 2009
WLADIMIR ZAMBRANO
Menciona a:
Ernesto Carrión
Javier Ponce
Roy Sigüenza
Fabián Darío Mosquera
(Guayaquil, 1984) es poeta, artista visual y docente. Es licenciado en Comunicación Social y escribe en la revista electrónica Casa de las Iguanas. Ha participado en recitales poéticos dentro y fuera del país. El mas reciente es el III Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual Poquita Fe (Santiago de Chile 2008). Ademas de ser seleccionado para el Dossier de ultima Poesia Latinoamericana, ediciones Punto de partida (UNAM - MEXICO DF 2009). Miembro fundador de Puerto Guerrilla (Tácticas de intervención literaria), colectivo que tiene como fin renovar el formato de las lecturas poéticas así como su inserción en la esfera urbana.Su ultimo trabajo poetico (Diario del crepúsculo)recibio el Premio Nacional de Poesia David Ledesma Vasquez 2009
POÉTICA
Escribo como una necesidad, como algo que simplemente no puedo dejar de hacer. Podría elaborar muchos presupuestos teóricos, reproducir ideas de otro renombrándolas, elaborar un laberinto de grafemas para que algunos digan “Oh, cuanto sabe” pero lo único cierto es que es algo que realizo desde que soy un adolescente, una forma de explotar sin morir absolutamente. Buscarme ....buscarme...buscarme, renombrar el mundo, y, sobre todo, tratar de que la poesía se vuelva una acción, algo que rebase el papel o la verticalidad de la escritura: son las únicas frases que utilizaría para ampliar esta necesidad.
POEMAS
I
Los compañeros hablan de su teatro de corazones
y en cada uno de sus personajes encuentro los míos deformados.
Escenografías
que recorren los mismos recuerdos como si fueran mis manos
rojas-blanqui-negras en el vestido cortado
por las criollas tijeras del Mr. Hyde
al final de la boca releyendo cerveza BRAHMA en la niebla de la boca
en ojos de perro azul
sirviendo de compañía para tu boca
y tu boca
y tu boca al final de estas habitaciones que pretendo incendiar.
Los compañeros hablan de su teatro de corazones
y en cada uno de sus personajes encuentro los míos mutilados;
regresando de una guerra
sin brazos sin piernas,
vivos en el abrazo de la imposibilidad de separarnos
trazándonos como un ideograma en la sabana de los primeros días.
Relación simbiótica. Enferma.
Descubrimiento y asombro
del motor del tacto en la cabeza
volviéndose un cartógrafo de humedades futuras
paradas como un niño inquieto ante el amanecer de tus piernas,
paradas como payasos y manos que tiemblan,
paradas como días y noches de No vendarse los ojos.
Madres postizas,
Hijas alumnas confundidas
por el ego y el miedo de mi tarde civilizatoria.
Abrir un compartimento de la noche para que respire la noche.
Cerrar el continente de las pastillas de incertidumbre
tomadas a dosis diarias
en cartas,
en mails
en comments;
fragmentos de espejo diluyendo la pantalla,
celulares vibrando en el insomnio de los nombres,
en medio de una Noche con un montón de escritos con amor
que a veces tienen como objetivo destruir otro amor
(aprendiendo)
en la capacidad de resolver infinitos rostros sin que nadie lo sepa
como una treta como un juego
como un juramento que es valido
tan solo si se mueven las manos
¿A cuantas les puedo escribir yo al mismo tiempo?
¿A cuantos les puede escribir ella al mismo tiempo?
Es imposible determinar el marcador
II[18h40, después del cine]
También los niños vagos fueron viaje de arlequín y paisaje de tristeza.
También los niños vagos fueron cuerpo de papel y credo bajo el agua
ENTONCES
Cinco hombres,
tres mujeres:
dos despiertas y una dormida;
que mas da
Reiniciar el mundo y levantarse de este sueño,
describir la fuerza de dios en la sangre de los cuerpos.
Quiero revivir a todos estos niños
que han desperdiciado los cuentos.
Pero sé
que la luna debe cambiar de rostro y el vino agotarse
para que nuestras sonrisas y palabras
vuelvan como la presencia de un beso en la oscuridad de la playa
o la luciérnaga furiosa en que se transforma la hoguera en la distancia;
un recuerdo palpable por las noches de sueño:
hermoso ,
amable ,
pero inútil.
III
También una hoja en blanco es el resumen de todo lo dicho.
La división dentro de la uniformidad de todas las respiraciones.
Civilización.
Resultado de otra victoria para los ácaros
que reparten sus bloques invisibles a través de mis libros
bajo la cama
entre las aspas del ventilador en la corriente
de antigüedad que sube por la nariz del diablo ebrio,
tosco y releído,
blindado en la memoria que recorre los viñedos
que no conoció porque en su país solo bebía
cosas de suelos extraños o falsificadas en la imprenta,
cosas de suelos nacionales que también lo llevaban al extremo
enfermamente valioso para entender los viajes
su inicio del temblor;
su final.
También una hoja en blanco es paso largo,
pero nuevo.
Días donde el agua se calma,
para empujarse las olas desde adentro.
Repitiéndose. Repitiéndose. Repitiéndose
como estigmas en las manos alrededor del recuerdo en los arboles cortados
con estigmas antropomorfos en la frente de agua de lanza
definitivamente fría al final de los riñones
donde Embriaguez muda lenta hacia la muerte.
Clave inscrita de estrellas sobre las paredes neutrales en mar de profecía
También una hoja en blanco es emerger de un continente,
la búsqueda precipitada en la mañana hambrienta
de fragmentos de llaves en países tan distintos
que toda la vida del sueño quedaría gastada en su aprendizaje.
La consecución. El ordenamiento de la cornea debajo de la tela
debajo del puñal.
La división. Los cuerpos que provienen del mismo cuerpo,
diferentes únicamente por la forma de llegar al suelo
Corazón. Corazón en espera al interior del mounstro amado;
secreto listo a marcharse.
Olas.
Horas en días de cofre en igualdad para todos los nombres.
YO MISMO SOY
TODAS LAS BABILONIAS DE LAS QUE PRETENDO HUIR
Publicado por Casa de las Iguanas en 09:56
lunes 9 de febrero de 2009

Menciona a:
Fernando Escobar Páez
María de los Ángeles Martínez
Cachivache
Juanjo Rodríguez
Ernesto Carrión
Ángel Emilio Hidalgo
Paúl Puma
Enver Carrillo
Alexis Cuzme
Quito, 1976. Poeta, actor y dramaturgo. Ha publicado La ciudad que se devoró a sí misma (2001) y C (2005). En 2008 estrenó su obra de teatro El Danzante, en el convento de San Agustín, de Quito.
- POÉTICA
El poema siempre será un pasado, nunca el futuro. Como un entrecruzamiento de calles, nacidas del azar o la necesidad, que va cobrando sentido mientras más se vaya alejando el viajero. Como el reflejo de la ciudad primigenia en todas las ciudades que visitarás después. Es necesario, entonces, utilizar la memoria como un instrumento de organización, como una mirilla donde se decodifican estos mensajes cifrados. El poema es cifra y cada poemario, una serie de fragmentos que se juntan y forman un todo coherente. El poema es el poema. Y nada más.
- POEMAS
OFELIA
En mi ausencia cifro la venganza.
Mientras me abandono a la corriente
se llora en los pasillos y arcadas.
Mi lengua, amordazada en nenúfares
y mi boca, sellada por el lodo,
van dejando un rastro en las orillas.
Soy el cuerpo que ha sido desechado,
la forma amada que se desvanece,
el nombre que no será nombrado.
Es mi llanto el que acrecienta el caudal:
se pierde más en el infortunio que en la muerte.
Decido que he amado
Asumo para mí
la locura del viajero:
conozco el puerto
mas ignoro el itinerario.
La venganza se repliega en la mano.
El caballo bravío
y el liquen espumante.
El gesto excede al limo.
Bajo el pantano, el placer del exceso,
el efluvio delirante de la putrefacción.
Me confundo con los gritos,
borro las huellas que dejé atrás,
me sumerjo en el lodazal.
Cómplice
La mirada se hace necesaria
empapando el vestido.
Estoy aquí porque así lo quise;
mi rostro, mis pechos serán bellos
en tanto las rocas no los golpeen.
Los ojos se deleitan en mi piel moribunda,
cada tarde mutilada,
cada miembro desatado,
piedra a piedra,
olvido y ausencia,
sueño del abandono.
¿Quién abandona al otro?
¿Yo, empapada de venganza,
una con el lecho del río?
¿Tú, cuya prisión es nostalgia
y tu condena, el olvido?
El cauce bebe mi abandono.
Arrastro los secretos de la hiedra,
el susurro del pedernal sonoro,
el agua que conquistará la piedra
y las marcas en el árbol absorto.
Tras de mí, la agonía aumenta,
el solitario se sabe más solo.
La venganza ha sido consumada.
Ha tomado forma
en silencio escindido
y conjetura dolorosa.
Se establece la sospecha:
el sexo se encabrita apasionado.
En los labios, la mentira,
la división y el miedo.
Habito el infierno construido,
anhelado,
el borde del gemido y la piel.
Llevo el cuerpo coronado de espinas:
delirio de acero,
deseo cercado por la indiferencia.
Encierro al dolor,
lo doblego como a ganado nuevo,
permito
tan solo
que contemple las orillas
lejanas
inalcanzables.
Bajo la lengua guardo el rescoldo,
aquello que, alguna vez, incendió las palabras.
Cuando sea una con el silencio,
iré de regreso al hogar.
(de C)
OFELIA CITY
I
A los viernes pertenece el fulgor del cuerpo,
esa sensualidad que nos arroja al otro
y de aquel a otro, nuevamente,
hasta que ya no reconocemos las heridas.
Las voces del pasado resuenan entre nosotros,
replegándose con un gesto imperceptible.
El cuerpo tatuado del amante
es un palimpsesto de caricias y labios:
será la misma piel pero se sabrá distinta
y anochecerá y amanecerá, nuevamente.
II
El día del viajero nunca se parece a otro
aunque, en apariencia, sea como cualquiera.
Aunque el mismo sol amanezca,
no será el mismo día, ni la misma luz.
Ese rostro que se asoma
a cientos de fotografías ajenas
es como un cenotafio de nostalgia
o un monumento de pasado.
Es un yo que se esfuma en otoño,
retratado entre el click de la máquina
y un parpadeo del observador.
Hay quien viaja
sin llegar a lugar alguno:
un árbol viejo, aferrado al risco,
que no merece ser observado.
Oscuro como una noche estéril
III
No es hoy ese viernes.
El hastío envenena la comida
y va borroneando los recuerdos
en el quito del dosmilcinco.
La soledad es una lata de cerveza
bajo el sillón,
es el fregadero repleto,
la cama y el libro de poemas.
Es un día que aparenta ser viernes
mientras se oculta tras la resaca
y la visita familiar.
Pequeña muerte.
(inedito)
Publicado por Casa de las Iguanas en 12:06
lunes 15 de diciembre de 2008

Menciona a:
Francisco Granizo
Alexis Naranjo
Sonia manzano
Edwin Madrid
Javier Ponce
Roy Sigüenza
Franklin Ordóñez
Carlos Eduardo Jaramillo
Ibarra, 1947. Su obra abarca narrativa, poesía, teatro y crónica. En narrativa ha publicado “Y todo este rollo también a mí me jode”, “Loca para loca la loca”, “Fetiche y Fantoche”, “Historias de la ciudad prohibida”, “Cuentos para niños perversos”, “Maldeojo", "Esmog". en Poesía: “El ángel de la gasolina”, “Vivir mata” y Pabellón B. Tres de sus piezas han sido llevadas a escena: Añicos (Ecuador); El que sale al último que apague la luz (Francia); Satango (Francia). Sus crónicas se publican regularmente en varias revistas. Ha obtenido varios premios nacionales e internacionales. La versión alemana de Maldeojo fue seleccionada por Literatureklub del año 2000 (Colección en lengua alemana de literatura No-Europea). Consta en diversas antologías nacionales e internacionales. El poeta Andrés Villalba anota que en " la poesía de Huilo Ruales la palabra pira y aletea con un zumbido picaresco, dramático y estertóreo, que nos somete a la horca a carcajadas (…)El juego que propone es descabellado, cambia las reglas y apuesta a perdedor, para ganar (…) Asesino, prestidigitador, blasfemo, descuartizador del lenguaje. Hace lo que le da la gana con él. Y triunfa. La espina del delirio se esparce dejando huellas en el aire. Hay imágenes tan pulcras que deberían ser sodomizadas. Poesía elástica, como un chicle corrosivo que crea adicción. Poesía que redime y crea urdimientos que nos trastocan. De ella nos crecen alas untadas de gasolina para inflamarnos en un vuelo subterráneo…"
- Poética
en lugar de artepoética: "Kekosaserá" (novelina)
1
Inane. Inmenso. Inabordable. Infierno. Innato. Inri. Así por el estilo, escribo cualquier palabra. Cualquier cosa, como alguien que se venda los ojos y dispara. Así por el estilo, en las mañanas, aunque ahora incluso en las noches, cierro los ojos como dos puños y disparo los dedos sobre el teclado y va dibujándose el texto disparatado, disparado al aire, a la diestra, a la siniestra, hacia el pecho. Palabras que hallo listas para servirme o borrarme o mentirme, es decir ocultarme. Es decir, pronunciarme de manera distinta a aquella que me propongo. Mierda. Eso es. Escribo lo que no quiero. No quiero escribir Mierda y lo escribo. O quiero escribir Ocaso En Llamas y no lo escribo sino por ejemplo Un caballo con el cuello herido irrumpiendo en una iglesia en el instante en que mi padre y mi madre se casan. Es terrible no lograr escribir lo que se quiere. No quiero escribir sobre la Lola que tenía una sonrisa de actriz mexicana y cuatro dedos en uno de sus pies. Pero termino escribiendo sobre la Lola y su sonrisa y sus cuatro dedos. Eso es terrible. Es como palpar a dos manos la cara y darse cuenta de que las manos o la cara no son ciertas, no existen. Como palparse las mejillas con una mano ortopédica y en esa mano no sentir nada, pero nada o, peor que eso, sentir que por esa mano metálica mi sangre circula hirviente.
2
Por lo general, el poema es la huella, venturosa o trunca, de que por allí pasó la poesía.
3
Me aterra cuando la poesía empieza a picotearme por todo lado. Es como si repentinamente se me entregara un mazo de llaves para todas las puertas y me impusieran abrir la única que no dé al vacío.
5
El poeta es el Otro, dice el Uno. El poeta es el Uno, dice el Otro. Lo cierto es que hay dos que hacen el Uno. Lo cierto es que hay dos que hacen el Otro. Y, por lo general, los dos son uno al mismo tiempo. O, por lo general, el uno es dos al mismo tiempo. Pero también el uno puede ser Uno en su propio tiempo. Y en su propio tiempo el otro puede ser el Otro. De tal manera que cuando el uno sea el Uno, el Otro no lo sea. Y cuando el otro sea el Otro el Uno deje de serlo. Además hay un tiempo transitorio entre dejar de ser el Uno para ser el Otro. Entre el dejar de ser el Otro para volver a ser el Uno. Una ranura en el que no hay ni el Uno ni el Otro. Una ranura en el que no hay nada ni nadie. Ni tiempo, ya que en ese caso se trata de un no-tiempo. Una ranura por la que se atisba el destello de la poesía. Sola, absoluta, como un animal de mercurio. En la orilla, sigue fluyendo el tiempo: el Uno se acalla para que el Otro lance su arpón. El poema es la sombra arponeada de la poesía.
6
7
El amante perpetuo de la poesía es el silencio. O, para el jugueteo, los poetas que insolentes se permiten atravesar su jardín de cuchillos y algunos hasta intentan meterse entre sus sábanas. Ven, entra en mi carne que es tu carne, susurra gozosa la muy puta abriéndose al poeta aquel que tenemos derecho cada cien años. Y allí se los tiene en su ménage a trois - poesía, poeta y silencio- venciendo en su cancha a la misma Muerte.
8
La poesía y la muerte fulguran en todas partes pero son inaprehensibles. Ellas, por su cuenta, escogen el instante y la boca para estampar su impronta. Mientras tanto, cabe golpear la mudez de las palabras como piedra contra piedra, para hacer la chispa, el fuego, la perentoria luz. O para escuchar el golpe seco del alma, en medio de las tinieblas.
9
La poesía es movimiento. El resto es prosa (Nicanor Parra)
- POEMAS
sus asesinos son alegres/ los niños se muestran particularmente eternos/ la noche es una tableta de chocolate con huellas de gatos blancos/ las puertas de los cementerios están abiertas día y noche tanto para entrar como para salir/ las mujeres sacan a pasear sus inauditos culos y los perros viejos y educados a sus amos viejos y educados
Me gustan las ciudades nuevas
Sus habitantes se saludan como si fuesen recién hechos desde hace mucho tiempo/ el calor tiene tanta sombra y el invierno tanto abrigado café con música de piano
Me gustan las ciudades nuevas
Por eso las atravieso –es decir, las penetro- y las huyo.
Las ciudades nuevas, repentinamente, suelen desnudarse/
y mostrar con impudicia, casi con maldad,
el complejo mecanismo de sus prótesis.
ASREVECIV
El hombre insufló de soledad al barro y nacio dios
desde entonces todo es viceversa
El abismo cae en el cuerpo y viceversa
El árbol siembra pájaros y viceversa
El cazador es un silbo en el ojo del jaguar y viceversa
Y viceversa es la locura del incendio que por fin halla sosiego en la ceniza
Todo es viceversa
La etapa uterina, la calvicie, la montaña que sube
la montaña que baja, todo es viceversa
La costumbre de huír desaforado de uno mismo
La gran ruta donde la palabra de Kerouac descubrió la ilimitada sed
El poeta negro de Artaud pendido como una estalagtita en el cielo
Todo es viceversa
Extirparse los ojos con las uñas y viceversa.
Arrancarse las uñas con los dientes y viceversa.
Todo es viceversa y eso tiene a la gente con los pómulos lilas
y parloteando en lenguas muertas. Viceversa.
Viceversa es tan natural como el amor y el espanto
Viceversa no se vende, se expropia, se hereda, se remeda
La angustia cunde en el mercado y viceversa.
Los encantos de la repostería crecen con la anorexia y viceversa.
Tanto viceversa ebrio, la boca loca despintada, las greñas como el sol
tiranizando las calles.
Viceversa en las camas o viceversa
Viceversa en los retretes públicos donde las arañas gozan su jacuzzi.
Viceversa en el olvido que erosiona la historia hasta volverla verosímil.
Lacán es un duende solitario en las bibliotecas de los manicomios. Viceversa.
Sus hijos pulcros y barbados como conquistadores deambulan por las comisuras de la zozobra, la gloria, la banca.
Tan alteregos, tan entelequias, sus hijos sin ojos, sus ijos sin hojos. Viceversa.
Antígona no necesitaba el silencio ni la muerte pero eso fue preferible al silencio y a la muerte. Albricias.
Caricias entre garfios y entre máscaras de cuero sin boquetes.
Es la matria de fiesta y viceversa y los culos de las doncellas subidos en las nubes defecan nafatalina de colores.
Hurra, dice Lezamalima, que entonan los poetas. Un hurra victorioso ante la muerte. Viceversa.
Foucault, además de frío, sigue teniendo la razón pero ese artefacto es dinamita en el paraíso del miedo. En la Organización Mundial del Spleen.
La realidad es una urdimbre de tobillos vistos desde abajo pero que se los ve desde arriba, desde donde no se ve. Viceversa.
El lenguaje castra, miente, mancha, factoría, estandiraza, vacía.
El lenguaje mata. Viceversa mata. La muerte lenguaja. El vacío nos lengua.
Malcolm lowry bebe con fervor de suicida sobreviviente que teme ser eterno.
A sus espaldas se espasmofilia la ciudad de los espejos en formas de cuchillos y crucifijos y sexos de tres cabezas.
La ciudad donde los muertos se casan, son felices, se matan, son cada vez más felices, hasta que se matan.
hasta que son felices roedores aterrados, construyendo con su humedad la ciudad subterránea. Viceversa.
Spiderman, todo un astro sin autoestima, huye por los tejados de la certeza, de la incertidumbre, de la revelación contenida en las iridiscentes palabras de Lamborghinni.
Lamborghinni o muerte. Perderemos.
Y viceversa tanto como Fiord que consiste en Eso Ke No se Dice puesto que no Hay Kómo.
El lenguaje es una piedra sobre nuestra tumba vacía. Viceversa.
Piedra ciega, magma, fósil del fuego, rayo ovillado en la sombra del alacrán. Viceversa.
El lenguaje es la pierna ortopédica del bailarín sobre hielo.
El lenguaje es el sexo de metal para la misa sodomita debajo del hielo
El lenguaje es un esqueleto con el teléfono pegado al orificio de la sien por donde penetró el silbo de la bala en fa menor sostenido. Viceversa.
El lenguaje es la montaña que aplastó a los pájaros
El lenguaje es la memoria olvidada de la Vida
El Lenguaje es la leche de la Muerte y de sus tetas chupan hasta la senectud los niños del futuro imperativo y del planeta de Viceversa.
LO QUE SUELE REPETIR EL HIJO CON CADA SILENCIO (O, LA KULPA)
Cuando uno nace se voltea y dice perdón me equivoqué de puerta
Me equivoqué de pasadizo de pabellón de acrópolis de planeta de universo
Perdón me equivoqué de dios de diablo de mito,
Perdón se dice y uno se voltea y decide entrar por donde se ha salido,
Perdón me equivoqué de historia, de reencarnación, se dice
y uno empuña la ensangrentada cuerda para trepar al corazón de la montaña
Pero te lo impiden los trescientos dedos enguantados y todos los colmillos del tiburón y los arpones y los frascos de formol y las agujas hipodérmicas y los pájaros ahorcados en el alambrado público
entonces uno empieza la primera batalla como todo samurai ante el dragón de la muerte
KOSMÓPOLIS
Hay la suficiente oscuridad, desazón y movimiento en las salas de bingo para la tercera edad. En Bagdad amanece a medianoche con música hebrea y estallido de cristales. Bajo el puente de Brooklyn los mutantes duermen convencidos de que van a despertar (y muchos lo van a conseguir). Nuevamente el imsomnio diurno se ha puesto en boga durante la noche. Al salir de prisión, la popstar es una desvalida creatura dentro de una burbuja de plata. Desde un contenedor de basura le mira enamorado un oso de felpa tamaño natural y con el vientre desecho. Detrás de ella corren las cámaras como si huyeran de otras cámaras que huyeran de los coyotes justicieros. La popstar metida en su teléfono de oro pide ayuda a sus amantes pero todos están para siempre en el museo de cera.Trata de despertarse con un cigarro. Trata de dormir con una jeringa. Corretea hacia su madre, que está intacta. Es la Faraona. La Gran Reina de Hatshepsut, muerta a causa del cáncer a los huesos hace tres mil años. Tiritando le cuenta –su madre, muerta y todo, parpadea- que la celda no era circular y además respiraba como el interior de un bisonte. El techo baboso tenía nueve ángulos que se multiplicaban conforme la celda se iba encogiendo hasta convertirse en un estuche de tuba en el que Ella cupo de manera fetal. La Faraona vuelve a dormirse para la eternidad por enésima vez.Los micrófonos ambulantes echan gases paralizantes. Las sirenas se disputan el aire y los intersticios. Los errabundos con sus abrumados coches de supermercado, llevan el inventario mental de los caídos. El neón anuncia el largo listado de los nuevos productos para ingresar sin hacer morisquetas en el Vacío. Otra vez la piscina de ácido sulfúrico. Otra vez los teléfonos de los depredadores.Y el amor. No todo, pero el amor.Chupándose el pulgar ante la televisión mundial la popstar balbucea: a la final, nunca he visto morir a nadie, así es que no lo creo. Sus fans, mordiéndose, arrancándose los ojos, la aplauden con frenesí.
OCURRIÓ ESTA TARDE, PERO HACE MUCHO TIEMPO
Leyendo a Gamoneda en el metro he visto que la gente sollozaba O se besaba entre desconocidos O colocaba con la palma abierta las manos en el pecho para que el corazón no se saliera
Naturalmente, me puse de pie en el medio y leí en alta voz
Había ventisca en el poema Y también nieve azulina Y una luna como un orificio de bala en la sien de la noche El poeta, que era viejo, recordaba el amor a su madre La madre, a causa de la fuerza de las palabras, dejaba la muerte Y volvía Y también desde el poeta volvía el niño Y los dos se encontraban. Pero, nuevamente, a causa de las palabras y la realidad, volvían a ser aquello que eran: Una muerta antigua, es decir nada Un viejo poeta huérfano, es decir nada. Y afuera el balazo de la luna como si nunca se hubiera ido
El metro llegó vacío a la última estación Salvo por una mujer ebria con el pómulo roto Y Gamoneda, que caminaba solo, como sobre nubes, en la tierra negra.
Publicado por Casa de las Iguanas en 12:27
martes 15 de abril de 2008
CARLOS EDUARDO JARAMILLO
Menciona a:
Euler Granda
Rubén Astudillo
Margarita Lasso
Ernesto Carrión
Luis Carlos Mussó
Juan José Rodríguez Santamaría
Obras princiales: “La Trampa” (1964), “Maneras de vivir y de morir” (1965), “El hombre que quemó sus brújulas” (1966), “La Noche y Los Vencidos” (1967), “Las desvelaciones de Jacob” (1970), “Una vez la felicidad” (1972), “Crónica de la casa, los árboles y el río/ Viaje al Planeta Eurídice” (1973), “Perseo ante el espejo” (1974), “La Edad del Fuego” (1977), “Tralfamadore” (1977), “Blues de la calle Loja” (1991), “Canciones levemente sadomasoquistas” (2000), y una antología general de su obra “Poesía Junta: Carlos Eduardo Jaramillo” (2006).
- POÉTICA
- POEMAS
EL CAZA-ALEGRIAS
La alegría pura es una mariposa tan leve
que se instala en el corazón
y uno no la siente
la alegría pura se disfraza además
en tantos rostros y cosas
que se pierde
Pero yo
cazador experto
descubro sus saltos en la hierba
y la marco con una sonrisa.
LA MUCHACHA DE LOS OJOS DORADOS
Tenían sus ojos una mirada tan pura
que uno podía desnudarse
como delante de un espejo
Tenía los ojos de una mirada tan pura
que no era nadie
Tenía los ojos de una mirada tan pura
como un escudo
tenía los ojos al pie de su corazón
protegiéndolo
como un perro.
(Me desvestí
pateé el perro
la amé.
Tricé el espejo).
UNA VEZ LA FELICIDAD
Una vez la felicidad vivió bajo mis hombros
asustó pájaros y vampiros
rompió los dientes y los sortilegios de los brujos
puso el mundo a mi lado como un saco cerrado
juzgado y comprendido
sin abrir una puerta me hizo saber que había traspuesto
la región del secreto
la gran verdad olía como un jardín
mi amada y yo éramos dos ángeles vagamente obsenos
los sexos flores luminosas en la niebla primaveral
de los deseos
la felicidad me separó de mi parentela y de todos los que
gozaban bienestar
pero que no alcanzaron el estado de gracia
la felicidad asimismo me dejó
dándome firmes compensaciones
virtudes solidarias
mujeres en el lecho
y anduve otra vez a caza de la verdad como un ángel
amnésico.
He tratado de reconocer el olor de aquel jardín
el color de ese sueño
hurgarme por alguna señal guardada al fondo
por la cicatriz de las alas.
El mundo me rodea como una cintura.
Un tiempo la felicidad me hizo desear y temer la soledad
el dolor me ha devuelto a la vida
a su esplendor y a sus estercoleros.
PERSEO ANTE EL ESPEJO
“Volvió la cabeza y miró las culebras de la cabeza
de ella, y no pudo evitar mirarla a los ojos. Y
lentamente, para siempre, se convirtió en piedra,
gritando: --Desde otra perspectiva tú podrías ser
amor y no odio.
---Sí--- dijo ella, sonriendo”
DEAN R. KOONTZ (Llegan los blandos dragones)
Porque el Héroe fue dotado del espejo de la Verdad
no podía caer en el engaño de la hermosura de la Gorgona
la radiante explosión de su cabeza fulgurante
la galaxia de sus ojos transformándose en estrellas
la cambiante eternidad del cosmos en sus ojos
cargados con el poder de la petrificación y la muerte
el ardoroso amor alimentado por el instante sólo del deseo
hasta la eyaculación y la sombra.
Pero el Héroe podía ver en el espejo la nefanda metáfora
las silbantes serpientes, el ácido fuego, el desollante amor
y saltar la apariencia
(¿La salva, en realidad, el que no la conoce?)
Fue así por una vez
En la excepción estaba, en el caso, el ejemplo.
Y rodó la cabeza y el peligro. Y liberó el encantamiento.
El Héroe tenía bajo la rodilla
la hermosa cabeza cercenada ---en los ojos la solitaria
inocuidad de la sombra cósmica---
y el espejo vacío. En el espejo el rostro demudado
del vencedor ante su extraña gloria. Y el chirriante
sonido de la eternidad.
Gorgona, amada muerta mía.
¿Vale la muerte contra la belleza
de una sola de las sierpes finísimas de tus cabellos
y tus ojos galácticos donde hervía la vida
tras el sumo ritual del éxtasis?
¿Quién nos dará el espejo para recuperar nuestra alma
confundida
bajo vil apariencia?
¿O el espejo no existe. Y es nuestra mente la deformadora
bajo inventados bebedizos y cábalas; los ojos, inocentes?
Publicado por Casa de las Iguanas en 18:19
martes 5 de febrero de 2008
In Memoriam
(San Gabriel, 1964 - Suiza, 2004). Poeta y sociólogo. En la década de los ochenta formó parte del taller literario Matapiojo. Sus textos se han publicado en revistas nacionales como La joven motocicleta y Línea imaginaria. Opinando sobre Tierra adentro, la poeta Aleyda Quevedo, señala: "Es un libro hecho a la luz del talento de los orfebres. El lenguaje demuestra que son años y años de trabajo." Deja los siguientes libros de poesía: Historia natural del fuego (Quito, 1990); Viento sur (Quito, 1995); Tierra adentro (Quito, 1997); Canto XI de la Odisea (Quito, 1997).
- POETICA POSIBLE
Belleza hizo que me fije en Belleza/ y mi canción pase de moda.
- POEMAS
i
Charlábamos, paseando, viendo, yendo por las calles entrando y saliendo de los bares, o echándonos el último cigarrillo cerca de la estación. Acordándonos. Del vellocino olvidado a la intemperie. Luego un sorbo y otro hasta un punto yermo y ferruginoso. Entonces la creciente nos hacía huir hacia las montañas. Otros ponían canciones y otros pura lata pero incluso así, participativos. Nombrando nombres agudos y rostros tostados y callosos, completábamos la broma. Enumeraban barrios, collados, recintos y monedas locales. También se acordaban de los ojos, como decía uno de aquellos acordándose de la muerte. Las historias escabrosas fueron contadas a corro. De repente vimos humo. La ciudad se incendiaba. La ciudad parecía más real, menos abstracta, con tanto civis romanus gritando como locos, yendo de aquí para allá, sin saber donde meterse. Se tiraban al lago, forzaban los sótanos. Fue en ese momento que describiste las colinas, los huertos, la fauna. Después llovió y la lluvia triste nos dispersó. Unos se fueron por los valles, otros cogieron tierra adentro; los más, se quedaron, “por si las moscas”. Nunca supiste hacer, digamos, una canción prolija.
v
Eres como esa ciudad: ónice negra, que da tristeza y pesadillas; veyentana que resiste el fuego haciéndose fuego. Abraxas, mirada de carbón de los durmientes. Callejones que dan vuelta alrededor del paseante. Renegridas torres, ventanas ovales cuyo valor es nocturno. Apostadero donde se oye muchas lenguas polvorosas. Black-out sibilino, hermético, enigmático, cabalístico, opioso. El ágaro en cenizas. Ovejita negra virgen ctónica. Vellón de Kali. Sable. Eres la decimotercera. Parirás. Te multiplicarás en más sombra. Ibant obscuri. Iban ocultos. Contento de verte aparecer con tus crines negras. ¿Quod Ursa fuit? Boca de sombra. Fauces de la Osa. Quimera negra harpía negra gorgona negra sirena negra coatlicue negra. Honra diverso a tu encanto oscuro el río lodoso que cuece mis versos.
vi
pero qué puedes tú ofrecer oh progreso
en una ciudad con gatos castrados
y un campo lleno de alcantarillas
entre los pinos.
ix
a)
El Santo Día de las palabras. Criminales y verdugas, llenas de esplendor. De clemencia, de profanación. El fasto del lenguaje su dispendio verbal. La cópula de los signos el sentido esotérico de cada sintagma: zona de turbulencia, campo minado. Credulidad en las palabras infidelidad de las palabras. Leve disolución de la lengua.
b)
Y las trataba, a las palabras, como borregas negras.
c)
Y vió la página en blanco:
choza nipona
delicado barroco del vacío.
Publicado por Casa de las Iguanas en 10:01
jueves 3 de enero de 2008
Menciona a:
David Ledesma Vásquez
Cristóbal Zapata
Francisco Granizo Ribadeneira
Roy Sigüenza
Franklin Ordóñez Luna (Loja, Ecuador, 1973). Licenciado en Ciencias Sociales Políticas y Económicas. Licenciado en Lengua y Literatura. Especialización en Filología Española en la Universidad Complutense de Madrid.
Fue Coordinador del Taller de Literatura de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay. En el 2002 publicó el libro de poesía Mapa de sal (Línea Imaginaria, Casa de la Cultura Núcleo del Azuay y Universidad de Cuenca) En el 2004 publicó el libro A la sombra del corsario (Colección: La (h)onda de David, Casa de la Cultura Núcleo del Azuay, Universidad de Cuenca, Alianza Francesa). Su tercer libro (2007) A cambio de monedas o palabras, fue publicado en la Colección Angel Terrible.
Reside en Cuenca. Se desempeña en la cátedra y el periodismo.
Textos poéticos suyos han sido publicados en España, Argentina, México, EEUU.
- POÉTICA
Escribo porque solo bajo las máscaras he dado con mi piel, con la verdad de la vida y las palabras.
- POEMAS
AUTORETRATO
Momificaré el pasado y lo enterraré
En las catacumbas de mi corazón
Inventaré un alfabeto y en las paredes
Contaré mi historia.
(De Mapa de sal)
MANUEL
Vale la pena haber nacido / sólo por oír pasar el viento, dice Pessoa;
yo prefiero las cadenas de tus labios,
tus manos como garras,
tu esperma por mi sangre.
(De A cambio de monedas o palabras)
RUM TUM TUGGER
Para Juan Diego, entre Jesús y Madonna.
I
Cabrón, volverás cuando la ciudad esté a oscuras. Perro de la dicha.
Desde el tejado, pediré permiso para arribar al lecho de tu corazón.
Sube, baja, trepa. Encadémonos con los brazos hasta el amanecer.
II
Porque tu corazón es una grieta.
Porque escudriñas en la noche y tus cuchillos son música en mis labios.
Porque asomas en mi tejado cuando te place, tomas posesión de mi carne, mis huesos; desnudos clavamos el amor donde nos da la gana.
Porque te aterra mi historia de Jesús y los gladiadores (Tonto, la inventé para ti, para que te ames en mis palabras)
III
Te he dicho que el silencio es música en tus manos.
Que dormido cuelgas las alas y te enroscas en mis brazos.
Volverás cuando la ciudad esté a oscuras. Me engatusarás hasta el amanecer.
(Texto inédito)
A LA SOMBRA DEL CORSARIO
“El único destino es seguir navegando
en paz y en calma hacia el siguiente naufragio”.
José Emilio Pacheco,Titánic.
Se retuerce la noche, animal en celo. Perfora la piel, los huesos donde escribo la historia. Sube el mar: espejo y pájaro de agua; siembro tulipanes en el vientre de gaviotas. Recorremos Goya, de las bocas del metro emergen relámpagos, delfines, toros que navegan sobre espadas. Pero abres las alas, desapareces. Enloquecido me lanzo a la ciudad, te busco. Azoto mi cabeza contra el muro. La marea me arroja al país de barro y espejismos, de gangrena y minerales. Torpes las montañas me consuelan con historias de amores quemados. Te retengo en pedazos de papel, en mi piel donde dibujaste ciudades muertas. Te retengo en historias de hormigas, en la balanza, la sal que bebí de tu espalda. Lanzo mis alaridos a la cordillera, al nudo lleno de paja y fantasmas. Qué lejano el invierno, sus noches, nuestro lecho de metal y marihuana. Qué cercana tu voz, tus palabras con piedras de sol… Tus manos que atraparon las mariposas de mi garganta.
(De A la sombra del corsario)
Publicado por Casa de las Iguanas en 13:48
